Hacer reír a los demás,
si da dinero, es un arte útil. Y, si no da dinero, es una de
las tantas formas de hacer tonterías. Pible es uno de esos “humoristas” que
prefiere pasar hambre antes de transigir con el gusto del público… ¡y
lo ha logrado!. Pretende hacer un tipo de humor serio con el que la
gente no se ría… ¡y también lo ha conseguido!
Refiriéndose a Pible, otro gran humorista (Groucho
Marx) dijo: “Yo
nunca olvido una cara, pero en el caso de El Pible, estoy dispuesto
a hacer una excepción”. Además de esos tres logros,
Pible logra presentarse en los siguientes antros de mala muerte: |